retrasos de la Corte Suprema

VERSIÓN IMPRESA

 

Nelson Pinilla, presidente de la Corte Suprema, trabaja todos los días a las 2 de la madrugada, luego sale de su cuarto y se dirige a analizar los procesos que debe debatir con sus compañeros de la Sala Penal. La misma rutina la ha seguido durante los últimos meses.

 

Pinilla sale a las 6:30 de la mañana escoltado por policías, hacia el norte de Bogotá. En el trayecto a su oficina, el jurista se encuentra con la mayoría de sus colegas de la Sala, muchos de los cuales siguen una rutina similar.  Los juristas están preocupados por la congestión de expedientes.

 

Sólo el año pasado, la corporación recibió 11.291 procesos, entre ocasiones, revisiones, extradiciones, conflictos de competencias, demandas a embajadas, disciplinarios, peticiones de libertad o rebajas de penas, impedimentos o recusaciones, cambios de radicaciones y acciones de tutela.

 

A juzgar por una proyección del número de expediente, la Corte Suprema tiene un retraso de cinco años en el estudio de los procesos a su cargo. Lo peor es que cada semana recibe un promedio de 90 expedientes.

 

En la actualidad, las salas más congestionadas son la Penal y la Civil. Sólo en tutelas, la Corte Suprema recibió en 1999 un total de 4.881 acciones.

 

Atraso

 

Según Pinilla, una de las principales causas del atraso, es el análisis que dura hasta  20 días para resolver. “Hay que estudiar las tutelas y los otros pleitos al mismo tiempo”, aclaró.

 

“Como no es una sola tutela agregó, sino decenas, el represamiento se va presentando a tal punto que se llegan a registra los horrores que ese están traduciendo en la Corte Suprema de cinco años de retraso en casación y en revisión en la Sala Penal y en la Civil”.

 

Cada magistrado dispone de dos magistrados auxiliares, un abogado asistente y su auxiliar judicial para tratar de agilizar su gestión. Pero el tiempo no les alcanza inclusive trabajando horas extras.  

Según Elba Lucía Avellaneda, auxiliar judicial de Pinilla, por el momento su despacho tramita 561 procesos, 254 casaciones, 255 procesos ordinarios, dos discreciones, 13 revisiones, 20 únicas instancias, 10 segundas instancias y siete diligencias varias.

 

A juicio de Pinilla, las únicas tutelas que deberían llegar a la Corte Suprema son las interpuestas contra tribunales, fiscales delgados ante la Corte Suprema, contra el Fiscal General y contra autoridades judiciales del máximo nivel.

 

Descongestión

 

Sin embargo, hay una sala de Corte que ha logrado superar, por el momento, la congestión. Ese es el caso de la Sala Laboral, que  El año pasado estaba repleta de expediente, pero hoy se encuentra casi al día en los proceso que allí se gestionan. Sin embargo, la Sala Laboral deberá estudiar a partir del próximo año más de 2.500 proceso originados en el desfalco de Foncolpuertos.

 

“Se están repartiendo semanalmente unas 60 o 70 casaciones entre los magistrados de la Sala. A pesar de su volumen inmenso, se ha venido trabajando intensamente desde hace mucho tiempo y hoy podemos señalar que la Sala Laboral se encuentra al día”, explicó Carlos Isaac Náder, presidente de la Sala Laboral.

 

El fenómeno de cogestión no sólo se registra en Colombia, A juzgar por los estudios de la Comisión Andina de Juristas, los sistemas judiciales en la región andina presentan una serie de problemas comunes: retardo en al administración de justicia, congestión de expedientes, inexistencia de medios tecnológicos modernos par ala administración del despacho judicial, procedimientos legales inadecuados y obsoletos.

 

Estos factores, en criterio de la Comisión, se expresan en resultados muy graves debido a que la ciudadanía responde a todos estos problemas con una percepción negativa sobre el funcionamiento institucional, al desconfianza natural que ello motiva en todos los sectores del Estado y la desacreditación del sistema.

 

Tutela, factor de congestión

 

En marzo de 1998, Patricia Reyes intentó ingresar a la penitenciaría El Barne de Tunja con una peluca roja a visitar a su esposo, que estaba detenido en ese penal. Un guardia la detuvo y le exigió quitarse la peluca, la señora se la quitó e ingresó.

 

Sin embargo, molesta por al actitud del uniformado, interpuso una tutela para acceda a la cárcel con su postizo. En su criterio, no se le puede violar su derecho al libre desarrollo de la personalidad.

 

Los casos han llegado a la Corte Suprema de Justicia. Sus magistrados, los mismo que estudian en al actualidad más de 70 peticiones de extradición a Estados Unidos, tuvieron que dejar a un lado sus negocios para dedicarse a resolver las tutelas.

 

 

~ por lufranval en Julio 16, 2008.

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